Se presentó esta mañana en la Oficina de Prensa vaticana, el documento «En camino hacia el cuidado de la casa común», difundido con ocasión del quinto aniversario de la Encíclica «Laudato si'» y elaborado por la Mesa Interdicasterial de la Santa Sede sobre la ecología integral.
La pandemia de Covid-19 y la cuestión de lo que podemos hacer «nosotros» fueron los ejes sobre los cuales Monseñor Paul Richard Gallagher, Secretario para las Relaciones con los Estados de la Secretaría de Estado, ilustró el documento «En camino para el cuidado de la casa común» que, aclaró, no es un duplicado de la Laudato si’, sino que quiere relanzar la riqueza del contenido cuya actualidad emerge también a la luz de la crisis causada por el coronavirus, que exige decisiones impostergables. Introdujo la presentación Matteo Bruni, director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede.

El documento también pretende ofrecer una orientación a la lectura de la Encíclica con elementos operativos, minimizando los riesgos de malentendidos y fomentando la colaboración entre los Dicasterios y las instituciones católicas. Fruto del trabajo colegiado de muchos Dicasterios vaticanos, pero también de numerosas Conferencias Episcopales, este texto abarca situaciones que van desde la economía doméstica hasta las implicaciones para la comunidad internacional.

Luchar contra el «agujero de la capa de ozono»

«Me complace informarles -dice Monseñor Gallagher- de la próxima adhesión de la Santa Sede a la Enmienda de Kigali al Protocolo de Montreal relativo a las sustancias que destruyen la capa de ozono, instrumento destinado a combatir tanto el problema del llamado «agujero de la capa de ozono» como el fenómeno del cambio climático. Un instrumento que va en la dirección deseada por el Santo Padre».

Se propone un reto importante que requiere un diálogo sobre el bien común capaz de valorizar también la cooperación multilateral, que es necesaria pero no suficiente para dar una respuesta adecuada al desafío de nuestro tiempo.

Las presentaciones en el Vaticano

En el centro del discurso de Monseñor Fernando Vérgez Alzaga, Secretario General de la Gobernación del Estado de la Ciudad del Vaticano, estuvieron las numerosas y buenas iniciativas puestas en marcha por la Gobernación, que van desde los paneles fotovoltaicos en el techo del Aula Pablo VI hasta la nueva iluminación de la Plaza de San Pedro y la Columnata de Bernini, con un ahorro de energía de hasta el 80 por ciento, pasando por el proyecto de «Bio Jardines» en los jardines del Vaticano, coches eléctricos e híbridos, la remodelación de la central de calefacción del Estado y la reorganización del sistema de recogida de residuos. «La reorganización del sistema de recogida de residuos urbanos -explica- permitió una diferenciación del 59% en 2019, mejorando en 12 puntos el resultado obtenido en el año anterior. La remodelación del centro de recogida del Estado también ha dado lugar a una notable mejora de los residuos especiales, no peligrosos y peligrosos, logrando diferenciar el 99% de los residuos». Además, son tantos proyectos en curso.

Desafío ambiental y desafío educativo

Monseñor Angelo Vincenzo Zani, Secretario de la Congregación para la Educación Católica (de los Institutos de Estudios), recuerda que el documento se ubica en el ámbito de la enseñanza social de la Iglesia, remitiéndose a la Constitución Apostólica Ex corde Ecclesiae sobre las Universidades, en la que se recomienda desarrollar cada vez más la enseñanza de la doctrina social de la Iglesia en las universidades católicas: hay 1865 universidades católicas presentes en todos los continentes. Entre los elementos importantes que se destacan, Monseñor Zani señala la conexión con el evento sobre el Pacto Educativo Global, que ha sido pospuesto y se realizará como evento en el 2021. Antes, el próximo octubre, tendrá lugar una etapa telemática. En el documento, además, hay 5 notas didácticas con varias sugerencias. Herramientas importantes para que el mundo escolar desarrolle la responsabilidad ambiental a través de la educación para la ciudadanía ecológica y así dar a las generaciones futuras un mundo mejor. Por lo tanto, se trata de recordar que la crisis no es sólo ambiental sino antropológica y que debemos adoptar una perspectiva holística con respecto a la fragmentación del saber. Es central además la dimensión trascendente para un verdadero cambio. A continuación, se mencionaron varias experiencias de universidades católicas en el mundo en el sentido de la ecología integral. Pero también, a nivel de las escuelas, las implementadas especialmente por las Congregaciones religiosas.

Un desarrollo que se inspire en la ecología integral

«Se trata de atreverse a un desarrollo integral inspirado en la ecología integral, una nueva armonía con la tierra, con los demás y con uno mismo. De hecho, este camino es un camino para la vida y el futuro de la vida», señala Monseñor Bruno Marie Duffé, Secretario del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral.  Sus pensamientos se dirigen a algunas buenas iniciativas de jóvenes que ya están en marcha. Luego, la referencia a las palabras del Papa Francisco el 27 de marzo, para implorar el fin de la pandemia: «Es el tiempo de restablecer el rumbo de la vida hacia ti, Señor, y hacia los demás. Y podemos mirar a tantos compañeros de viaje que son ejemplares, pues, ante el miedo, han reaccionado dando la propia vida”. «Laudato si’ es un camino para los protagonistas del futuro», concluye Monseñor Duffé.

Atención al sistema alimentario y al agua

Aloysius John, Secretario General de Caritas Internationalis, recuerda que las organizaciones de Caritas están proporcionando ayuda humanitaria para la pandemia y que los pobres han sido los más afectados. Se trata de una crisis sistémica y este es un período de elección. Por lo tanto, Caritas insta a afrontar las causas desde la raíz. Laudato si’ nos ofrece una indicación y Caritas quiere dar voz al clamor de las comunidades locales, que piden acciones específicas, especialmente en materia de seguridad alimentaria y acceso al agua, subraya. Por ejemplo, con sistemas alimentarios de pequeña escala, prestando atención a la dignidad del trabajo y al medio ambiente. También es importante respetar los ecosistemas: la protección de la biodiversidad.

Tomás Insua, cofundador y director ejecutivo del Movimiento Católico Mundial por el Clima, señala que este movimiento, nacido en 2015 tras la publicación de la Encíclica, comenzó como una pequeña red que luego se desarrolló con cientos de organizaciones católicas de todo el mundo. Y subraya cuan alentador es que el documento proporcione directrices operacionales.


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